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Notice d'autorité
Carlos Alfredo D´Amico
Personne · Vivió entre 23/4/1839 - 18/8/1917. Gobernador entre 1/5/1884 - 1/5/1887

Nació en Buenos Aires, estudió derecho en la Universidad de Buenos Aires donde se graduó de doctor en jurisprudencia en 1863.Al año siguiente, fue elegido diputado por Buenos Aires pero no aceptó el cargo, rehusando su candidatura. Fue uno de los principales redactores del diario El Nacional, en el que sirvió los intereses del partido Autonomista, fundado por Alsina. En ese mismo año se le nombró secretario del Senado de Buenos Aires, cargo que desempeñó durante dieciséis años. Asistió a las batalles de Pavón y Cepeda luchando en favor de Buenos Aires, y entre 1884 y 1887 fue elegido gobernador de la provincia, con Matías Cardoso como su vicegobernador.

Fue cercano a Rocha y un continuador de su obra. Continuó con la construcción de La Plata, y dio impulso a las obras públicas en toda la provincia: caminos, desagües, abastecimiento y almacenamiento de agua. Mandó levantar el Censo General, que documentó un periodo de la historia edilicia de la ciudad de La Plata, y publicó el Registro Gráfico de la Provincia. Entre sus obras importantes en la ciudad de La Plata, se destaca la obtención de un predio al Oeste del bosque para la construcción del edificio del Museo de Ciencias Naturales, contratando a Enrique Aberg, edificio que fue inaugurado el 22 de abril de 1887, cuando finalizaba su mandato.

Durante su gobierno se sancionó de la Ley Provincial Nº1810, el 5 de marzo de 1886. La misma establecía las actividades de las municipalidades con un cuerpo ejecutivo centralizado en la figura de un Intendente y un cuerpo colegiado con funciones deliberativas conformado por distinta cantidad de concejales según el municipio. Su administración fue ampliamente apoyada por el Partido Autonomista Nacional desde el comienzo pero poco a poco las disputas internas terminaron por desestabilizar su gobierno, una muestra de ellos es que su sucesor fue Máximo Paz, a quien D´Amico consideraba un adversario político y que desarmó el proyecto de las autonomías municipales que había intentado consolidar.

Luego, tuvo un breve período viviendo en México, y a su vuelta permaneció alejado de las actividades públicas. Escribió a fines del siglo varios libros entre los que se destaca «Buenos Aires. Sus hombres, su política (1860-1890)», donde juzgó con extrema severidad a las personalidades que actuaron en esa época como Mitre, Sarmiento y Roca, y realiza un estudio sobre la crisis económica de 1890.

Falleció en Buenos Aires, el 18 de agosto de 1917. Su acta de defunción indica que su fallecimiento ocurrió a causa de gangrena a los 78 años, en Capital Federal. Trasladado a La Plata, en la bóveda familiar, perteneciente actualmente a la familia de Julio Triaca. Se había casado con Edelmira Díaz, con quien tuvo seis hijos: Lucila, Genaro Luis, Clotilde, Judit, Pablo Emilio y María Albertina.

Fue el primer gobernador en residir en La Plata. Su casa, ubicada en la calle 14 entre 53 y 54, fue proyectada por el arquitecto Leopoldo Rocchi en estilo Renacimiento italiano, e inaugurada en 1887.

Juan José Dardo Rocha
Personne · 1°/9/1838-6/9/1921

Hijo de Juan José Rosendo Rocha y Juana Arana, Juan José Dardo Rocha nació el 1°/9/1838, en una familia asentada en Buenos Aires desde hacía décadas. La fundación de la villa de Luján por Victoriano Rocha permitió remontar su hidalguía hasta seis generaciones atrás, para internarse en el siglo XVIII. Esta fue siempre su carta de presentación para el patriciado porteño. Durante el siglo XIX, los Rocha participaron en los episodios importantes de la vida política bonaerense. Hacia fines de la década de 1830, el padre y el tío de Dardo —Diego Arana—, desde la otra orilla del Plata participaron activamente en un complot para asesinar a Rosas, por entonces Gobernador de Buenos Aires. Se unieron al ejército de Lavalle a comienzos del decenio siguiente, pero quedaron aislados luego del retiro de Francia y debieron emigrar a Brasil y Montevideo respectivamente. Dardo vivió, de esta forma, su infancia separado de su padre y en condiciones convulsionadas, en el marco de represiones y persecuciones.

En 1846 Dardo ingresó en el Colegio Republicano para iniciar su educación elemental. Dos años más tarde, ya se convertía en un avanzado alumno de secundaria. Fue testigo privilegiado de cómo su padre se alineó a los porteños que se opusieron a Urquiza, que estaban encabezados por Valentín Alsina. También del sitio de Buenos Aires de diciembre de 1852, de sectores del interior de la provincia que aceptaban el Acuerdo de San Nicolás. Cuando Mitre se volvió la figura preeminente en Buenos Aires, Rocha fue partícipe de la operación histórica que se realizó para reivindicar la figura de Rivadavia, con la repatriación de sus restos en septiembre de 1857. Publicó del ex presidente un ensayo biográfico y lo volvió protagonista de su tesis doctoral, presentada en la Facultad de Abogacía de Buenos Aires en abril de 1863. Allí se ve su adhesión a las ideas políticas del modelo norteamericano y en particular de Alexis de Tocqueville.

Desde Caseros, Rocha comenzó a practicar el periodismo, un oficio tradicional entre los intelectuales de mediados de siglo XIX. En 1857 comenzó a fusionar el periodismo con la política, ya que ese año redactó el periódico manuscrito Eco Universitario, fundó el semanario La Nueva Generación y comenzó a escribir para los periódicos El 11 de Septiembre, La Espada de Lavalle, La Tribuna de Buenos Aires y La Patria, de Rosario, órganos todos de expresión del porteñismo de herencia unitaria. Mientras tanto, en 1856 ingresó a la administración pública como Oficial 1° de la Biblioteca de Buenos Aires, mientras que durante esos años también se le adjudica su ingreso a la masonería. Allí habría sido iniciado por su padre en 1858, quien a su vez había entrado por Garibaldi tres años antes, durante su exilio en Montevideo. El padre de Dardo Rocha fue uno de los fundadores de la Logia Constancia 7, donde ocupó diversos cargos, y en 1858 publicó el primer calendario masónico que se editó en Argentina. Ese mismo año, junto a intelectuales y activistas políticos como Carlos Guido y Spano, Carlos D'Amico, Nicolás Avellaneda, Carlos Tejedor, Miguel Cané y José Mármol —incluyendo a su padre José y a su tío Manuel Rocha—, Dardo fundó el Ateneo del Plata, una organización destinada a fomentar las letras, pero con un signo político definido. Un año después fue secretario del Club Libertad, subdivisión dentro del Partido Autonomista de Adolfo Alsina, que representaba a los grandes terratenientes y la burguesía mercantil. Por otra parte, para entonces también participó junto a su progenitor en la escuadra porteña y luchó en Cepeda, en el conflicto entre la Confederación y Buenos Aires que desembocó en el sitio por Urquiza de esta ciudad, así como se alistó en el 2° Batallón del Regimiento 1 en la Batalla de Pavón que dio por vencedor al ejército liderado por Mitre.

Promediando la década de 1860, Rocha continuó su activa participación periodística en tiempos de un auge extraordinario de la prensa, no solo en Buenos Aires sino también en el resto de las provincias. Había sido además corresponsal de guerra en las confrontaciones contra la Confederación. Comenzó a ejercer su profesión como abogado bajo el ala de Carlos Tejedor, quien había sido su padrino para el ingreso a la carrera de Derecho, además de su profesor. En esta época Rocha también ocupó diferentes cargos administrativos en la Secretaría Militar de Guerra y Marina, en la Secretaría de Negocios Constitucionales y en el Ministerio del Interior, para en 1864 ser finalmente elegido diputado para la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires. Estaba mezclado en las filas del autonomismo, partido representativo del porteñismo extremo, opuesto a la federalización de Buenos Aires y enfrentado al nacionalismo mitrista. Incluso Rocha participaba del Círculo Literario, un heterogéneo ámbito de discusión sobre política y organización de la república, cuyo presidente era Valentín Alsina.

Rocha volvió a tomar las armas en la guerra contra Paraguay hacia 1866, «para derrocar al tirano López». Siguió los pasos de su padre, que estaba en el frente desde hacía un año. Dardo fue Sargento Mayor de la misma compañía que lo había tenido como partícipe en Cepeda y Pavón y luego lo fue del 5° Batallón de la 2a. División de Buenos Aires. Participó de varios combates, entre ellos el de Pehuajó, y como consecuencia de las heridas y posterior fallecimiento de Keen en este combate, Rocha asumió su reemplazo como comandante. En la batalla de Curupaytí fue herido y debió regresar a Buenos Aires.

En la última parte de la década de 1860 Rocha se hizo cargo de la redacción de El Nacional, órgano del alsinismo, y desde allí regresó a la banca de diputado provincial. Tras la confrontación entre Mitre y Alsina —por entonces Gobernador de Buenos Aires— y el apartamiento de este último de la escena política, Rocha hizo sus primeros movimientos que lo situaron entre las figuras más destacadas de la política nacional, desempeñándose primero como Oficial Mayor y luego como Subsecretario del Ministerio del Interior, para después comenzar a participar más activamente en el alsinismo. No obstante, la posición de Rocha era moderada dentro del partido: vislumbraba que desde el discurso de autonomía bonaerense del alsinismo podían buscarse alianzas con los partidos del interior que también procuraban independencia frente a las presiones del gobierno central. Así, postuló a Alsina como Vicepresidente, acompañando a Sarmiento en las elecciones de 1868.

En 1870, Dardo fue elegido para integrar la Convención Reformadora de la Constitución de la provincia de Buenos Aires, donde mostró un pensamiento ecléctico que pretendía equilibrar tradición y racionalismo. Se trataba del espiritualismo, un pensamiento compartido por Avellaneda y José Hernández. Fuera del Congreso, Rocha extendió sus lazos sociales y en enero junto a Aristóbulo del Valle, Leandro Alem, Carlos Pellegrini y Luis Sáenz Peña fundó el Club 25 de Mayo, representanto de los sectores acomodados no vinculados a la tenencia de tierras ni a la importación. El Club se constituía por políticos y profesionales que promovían el desarrollo industrial.

Para 1872, Rocha fue elegido diputado nacional. Frente a la caída de los precios de los productos agropecuarios argentinos con la crisis de 1873, con Vicente Fidel López, Pellegrini y Cané, fue parte de las voces más enconadas que criticaban el modelo librecambista extremo y especialmente la injerencia británica en la economía argentina. Esto encontró eco entre los artesanos, industriales y productores de lana. Frente a la candidatura de Avellaneda, participó activamente en la coalición de Alsina con el ex ministro de Justicia e Instrucción Pública del gobierno de Sarmiento, lo que le valió una profunda antipatía de Mitre y La Nación, diario fundado por este último. Amén de este enfrentamiento la figura de Rocha creció, máxime al ser elegido senador nacional por la provincia de Buenos Aires en 1874. Hacia mediados de la década de 1870, continuó su actividad parlamentaria defendiendo la política proteccionista, especialmente en torno a los derechos aduaneros. Fue artífice de la candidatura de Roca en Buenos Aires para 1880, encontrándose inmerso en el Partido Autonomista Nacional y adscribiendo a la mayoría de sus ideales y métodos. Frente al tratamiento de la federalización de la ciudad de Buenos Aires en el Senado, Rocha apoyó la cesión a la Nación. Con la asunción de Roca como Presidente, Rocha se volvió un aliado a quien apoyar para la Gobernación, y diarios como El Nacional se involucraron activamente en ello. En febrero de 1881, los electores eligieron unánimemente a Rocha como Gobernador y a Adolfo González Chaves como Vicegobernador. El 1° de mayo tomó posesión del cargo con la idea de devolver una capital a Buenos Aires.

Su mayor obra de gobierno fue el impulso para la creación de la ciudad de La Plata como nueva capital de la provincia de Buenos Aires, lo cual se formalizó al año siguiente. Para su fundación había elegido el día 23 de octubre, cumpleaños de su madre, pero la lluvia y el anegamiento acabaron modificando el tiempo y el lugar (se había pensado originariamente en la zona de 11 y 43, pero se trasladó a lo que hoy es Plaza Moreno). La fecha inaugural se pasó al 19 de noviembre, día de nacimiento del hijo de Rocha, Ponciano. Durante el gobierno de Rocha se iniciaron en La Plata numerosas obras que luego fueron finalizadas o continuadas por su sucesor: el Ministro de Hacienda, los Cuarteles de Policía, Bomberos y Cárcel, el Teatro Argentino, el Departamento de Ingenieros, la Iglesia San Ponciano, el Hospital Neuropsiquiátrico Melchor Romero —en honor al compañero de armas de Rocha en la Guerra del Paraguay— y el Edificio Administrativo del Observatorio Astronómico. En 1884 también comenzó la construcción del «Museo Antropológico y Arqueológico de la Provincia de Buenos Aires», que hacia la década de 1890 se volvió el museo más importante del país. El Gobernador de la provincia de Buenos Aires se instaló en la nueva capital quince días antes de que venciera su mandato, el 15/4/1884.

Durante su gestión, como consecuencia de la ola inmigratoria fundamentalmente, la población bonaerense creció de manera vertiginosa y se produjo un «boom» de fundaciones al interior de la provincia. En octubre de 1881 Rocha aprobó la fundación de la ciudad de Necochea. Poco después se fundó Campana, al norte de la ciudad de Buenos Aires. En junio de 1882, se dividió el partido de Tres Arroyos en Coronel Pringles, Coronel Suárez y Tres Arroyos. En julio de 1883, Rocha decretó la fundación de una colonia agrícola en el paraje «Las Mellizas» del partido Nueve de Julio, conocida a partir de 1892 como Pehuajó, en homenaje al combate acaecido en 1866 en Corrientes, durante la Guerra del Paraguay.

Durante el gobierno de Rocha se le dio especial impulso tanto a la construcción de puertos como al desarrollo ferroviario. Se cumplió plenamente la promesa que hizo al asumir al mayor cargo provincial: «he de extender un kilómetro de vía férrea por cada día de mi gobierno». A comienzos de la década la provincia tenía cuatro ferrocarriles: de Buenos Aires a Ensenada, los del Norte, los del Oeste y los del Sud, de los cuales los últimos dos experimentaron una dramática evolución en la gestión de Rocha. Durante su mandato la nación construyó un muelle en San Nicolás y la concesión ferroviaria del Ferrocarril del Sud hizo otro tanto en Bahía Blanca. También comenzaron los estudios para el establecimiento de un puerto en Mar del Plata y otro en Nechea, así como para construir canales navegables en el interior de la provincia. Sin embargo, si bien hubo mejoras en la infraestructura de las vías navegables, la gran inversión en esta materia se concentró en el puerto de Ensenada.

En el trienio de Rocha (1881-1884) se llevaron a cabo mejoras de todo tipo en diferentes zonas de la provincia, atendiendo a múltiples necesidades de esta que el censo de 1881 había evidenciado. Se duplicó el número de escuelas, comenzó a funcionar la primera escuela nocturna para adultos y se creó la escuela de Artes y Oficios, destinada al aprendizaje de actividades productivas, única institución de su tipo en décadas. En materia agropecuaria e industrial, se introdujeron notables ejemplares bovinos y caballares para mejorar y mestizar los ganados provinciales. Concurrentemente se participó en exposiciones agropecuarias internacionales, que se comenzaron a realizar en la provincia. Se instalaban los primeros frigoríficos del país, ubicados en zonas portuarias de la provincia, y el 6/8/1883 abrió sus puertas la Escuela de Agronomía y Veterinaria y Haras de la Provincia de Buenos Aires, que posteriormente se denominó Instituto Agronómico Veterinario de Santa Catalina. En el área de servicios e infraestructura se dispuso la aplicación de pozos de agua semisurgente para proveer a las ciudades de agua potable. Además, se nivelaron miles de hectáreas, principalmente en la zona del Río Salado y la Bahía de Samborombón. En materia judicial, Rocha redactó un código penal, mientras que en materia penitenciaria se refaccionaron las cárceles. Todo ello produjo una importante deuda interna que se canceló a largo plazo con títulos públicos.

Mientras Rocha gobernó la provincia se finalizó el crónico déficit presupuestario que originaba crisis de pagos con contratistas y proveedores. Esto se dio a través de la «consolidación de la deuda» (generación de nueva deuda y cancelación con títulos públicos), lo que hizo que el Banco Provincia se regularizara. Rocha colaboró en facilitar créditos del Banco para construir edificios públicos en difentes ciudades del territorio provincial, como el Palacio Municipal de Adrogué, inaugurado en octubre de 1882. Al finalizar su mandato, el número de sucursales del Banco se duplicó y el capital se acrecentó, aunque las cajas quedaron exhaustas debido a la cantidad de obra.

En 1885 Rocha lanzó su candidatura presidencial. Se formó una coalición contra Roca en enero de 1886, de la cual Aristóbulo del Valle y Manuel Gorostiaga eran los representantes. Se constituyeron los Partidos Unidos que reunían las fuerzas de la Unión Católica; el Comité Argentino, de Rocha; el Comité del Pueblo, de Irigoyen; y el Partido Nacionalista, de Bernardo Lastra. La fórmula se proclamó públicamente en abril. A Rocha lo acompañaba Rafael García —cordobés de la Unión Católica— como candidato a Vicepresidente. Sin embargo, Rocha e Irigoyen estaban debilitados, y la candidatura acabó declinándose, siendo Juárez Celman el sucesor de Roca. Rocha terminó perdiendo el dominio de su partido y los acuerdos con las provincias que había conseguido, habiendo sido perjudicado tanto por las elecciones nacionales como por las de la provincia de Buenos Aires. Luego del triunfo como Gobernador de Máximo Paz —rival de Achával, a quien Rocha apoyaba— el ex mandatario provincial partió a Europa, de donde volvió dos años más tarde. En ese momento empezó a dudar de algunos de los resultados de la aplicación del «progreso» y reconoció aportes de la cultura latina, si bien Estados Unidos y la cultura anglosajona no dejaron de ser sus modelos. Estas ideas fueron expuestas en el Ateneo de Sevilla, donde presentó una conferencia titulada «La no inferioridad de la Raza Latina».

Rocha regresó a ocupar su banca de senador, y luego del fracaso de la revolución en julio de 1890, Juárez Celman le ofreció formar parte de su gabinete, lo cual rechazó. Cuando el Presidente presentó su renuncia un mes más tarde, Rocha mencionó que este no tenía temperamento político, ideas precisas ni resolución firme y clara, y propuso aceptar su renuncia por aclamación. Su casa fue lugar de reuniones políticas, pero los resultados de estas ya no tuvieron repercusión nacional como antes. Empezó a tener entonces relevancia en instancias diplomáticas y no tanto en las grandes decisiones políticas. En 1895 José Evaristo Uriburu lo envió a eclipsar cualquier acercamiento entre Bolivia y Chile, que habían iniciado un diálogo diplomático de riesgo para los intereses argentinos en la región. Era un hombre avanzado en la materia, experiencia que había comenzado veinte años antes cuando en misión secreta había sido enviado a Paraguay, donde había propuesto devolver los trofeos de guerra si Brasil hacía algo similiar (cosa que Argentina hizo en 1954 y Brasil, nunca). En diciembre firmó un acuerdo mediante el cual Bolivia cedía a Argentina la Puna de Atacama, algo que rechazó Chile argumentando que la zona le pertenecía, por lo que procedió a ocuparla. El conflicto se solucionó en 1899 con el Laudo de Buchanan, pero en 1909 se reflotó. Dardo Rocha volvió a ser llamado para intervenir y en 1911 dejó sentadas las bases para los arreglos fronterizos definitivos mediante el Protocolo Pinilla-Rocha.

En la Universidad Provincial de La Plata Rocha fue elegido su primer rector, cargo que ejerció ad honorem. También se desempeñó allí como Profesor de Derecho Constitucional. En 1905, cuando la universidad se nacionalizó, se retiró de la institución. En 1909 publicó anónimamente la obra teatral El sitio de Buenos Aires —que se presentó una sola vez en el teatro porteño Apolo—, a través de la cual reconstruyó la encrucijada de las luchas políticas que siguieron a Caseros, cuando según Rocha se jugó la suerte de Buenos Aires pagando un alto precio por sacarse de encima el peso de Rosas, siendo avasallada por el interior (representado por Urquiza). En 1915 Rocha fue designado presidente de la Asociación Internacional Americana, una agrupación que buscaba estudiar y vincular a los países americanos, pero que tuvo corta vida. En los años siguientes, el ex Gobernador de Buenos Aires encabezó la manifestación a favor de la declaración de guerra a Alemania en la Primera Guerra Mundial, formando el Comité Pro-Aliados, que atrajo a 6.000 adherentes. Fue un acto de oposición al gobierno de Hipólito Yrigoyen, en donde se reflejaba además la admiración que Rocha tuvo siempre por Estados Unidos. Por otra parte, en la época del Centenario Rocha visitó regiones del interior del país como Mendoza, Jujuy, Salta y Tucumán, donde fue agasajado por sectores que lo veían como representante de «tiempos heroicos» y lo ubicaban junto a figuras como Mitre, Pellegrini, Sarmiento, Avellaneda, del Valle, Tejedor, Urquiza, Alem, Alsina, Uriburu y Sáenz Peña.

A inicios de 1919 Dardo Rocha participó de la constitución de la Liga Patriótica Argentina, una organización que surgió a partir de la reunión de grupos civiles armados y militares en actividad y en retiro para atacar a obreros rebeldes y extranjeros, en particular a personas de origen judío. Rocha tenía coincidencias básicas con el pensamiento de la Liga, ligadas a su voluntad de reglamentar la inmigración, su crítica al modelo agroexportador y el liberalismo y su sospecha del voto popular y el régimen de partidos.

Los últimos años de Rocha lo mostraron como una figura consolidada de la elite porteña, un miembro legítimo de ella. Era uno de los vecinos más antiguos de Buenos Aires, donde murió el 6/9/1921 a los 83 años de edad. Sus restos fueron depositados en Recoleta por pedido suyo. Sus descendientes se opusieron a su traslado a La Plata, que se produjo en 1940.